martes, 2 de enero de 2018

Sin título


¡Qué debilidad! Quiero pasear a solas por la ciudad prohibida y atarme los zapatos con fuego y sangrar a la vista de quienes esperan la reencarnación de los sentidos. 
Realmente estoy débil: desciendo a la opulencia. Nunca veré a mi verdugo ¡Jamás soñaré con el grito! Avanzo al encuentro de mi urna. Saludo a los enredos y al guardián de una villa hundida en la primavera. Nada me hace luz; busco a los caníbales que persiguen a la rosa, con la urgencia de los ejércitos auxiliares enviados por un pueblo abalanzado a los caminos.
Por la mañana me siento más débil. Regreso al hierro oxidado; al evangelio apócrifo; a la verdad revelada en la noche; al día desplegado en la guarida de un diablo de yeso.   


Publicado en Efusiones, diciembre de 2007
Dibujo: Raphael Ramírez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario